Un Vaso de Agua en la Tormenta
Reportero:
03-04-2009
Martha Sepúlveda
que vaina.
Saben? Pensándolo bien no me hagan caso se me ocurre que exagero, es posible que sea solo un simulacro. Es probable que el cuerpo también tenga que revisar de vez en cuando sus alarmas y me haya dejado ver esa mancha para disparar mis contingencias, para asustarme y obligarme a empavonarme la cara todas las noches de crema verde y ponerme rodajas de pepino sobre los ojos. Para preocuparme de tal forma que entre en pánico y me ponga juiciosa con la comida sana, las jaculatorias a la virgen del Agarradero o al santo de moda para intervenir por mí en estos casos allá arriba. Mientras lo averiguo quiero dejar una constancia en este blog: Por si acaso, dono mis ojos a los que me aman, los entrego desde ahora con papeles y todo, para que sea su amor el que me mire cuando el tiempo pase en el espejo, porque como el amor es ciego, “ojos que no ven.... aquí no ha pasado nada”.
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