Juan Carlos Berrio
Terminó, por fin, el año 2008, 365 días para nunca olvidar, cargados de violencia, desastres naturales, crisis económica mundial y la llegada de un nuevo presidente a los Estados Unidos, el octavo año del siglo 21 pasará a la historia y con él una serie de personajes que para bien o para mal fueron protagonistas, líderes de opinión, dictadores, guerilleros, terroristas, cientificos, secuestrados, narcotráficantes y gente inocente sacrificada en guerras arbitrarias son el sombrío balance de un año
“siniestro”. Pero junto a ellos en medio de los protagonistas nos confundimos nosotros los comunes y corrientes que seguimos aferrados a al esperanza de que este mundo va a cambiar para bien, tal vez seamos idealistas, pero eso es mucho mejor que ser indolente, indiferente ante la “cruda realidad” .Hay un frase en el periodísmo que habla de que las malas noticias son la buenas noticias, es decir aquellas que alimentan titulares y llenan páginas enteras de información, como siempre la ilógica violencia es la portada en todos los diarios.
El 2008 quedara en los anales de la historia como el año en que el conflicto armado colombiano tomó matices internacionales, sin duda alguna el rescate de Ingrid Betancourt y de algunos de los miles de secuestrados que todavía padecen este flagelo en medio de las selvas más inhospitas y en la peores condiciones tanto físicas como morales, marcó un precedente histórico, desde ese día esta mujer que soportó las situaciones más crueles, sacó fuerzas para llevar su voz, su grito, de que Colombia merece la paz, de igual forma otra mujer, Yoani Sánchez, la “blogera” cubana, se convirtió en la vocera de una nueva genaración que se busca así misma en medio de una “revolución” envejecida, que vive pensando en lo que pudo ser. Por otra lado y
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