"Decepcionado" por los resultados de la reciente Cumbre del G-20 en Washington, el presidente Hugo Chávez convoca a sus socios de la Alternativa Bolivariana de las Américas, ALBA, a buscar una salida no capitalista a la coyuntura global.
Ya están en Caracas los presidentes de Nicaragua, Daniel Ortega, de Bolivia, Evo Morales y de Honduras, Manuel Zelaya, quienes junto a representantes de Cuba y Dominica analizarán la crisis financiera internacional desde una punto de vista "socialista"
También participa en calidad de observador el presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien pese a la afinidad ideológica con el resto de los participantes no se ha incorporado al foro de integración que promueve el presidente Chávez.
En la reunión de pocas horas los mandatarios del ALBA esperan poder articular "una respuesta desde el Sur" a la crisis financiera mundial.
"La crisis es de consecuencias impredecibles", dijo Chávez en un encuentro con la prensa internacional el lunes y la comparó a "un incendio" que "puede ser causa de revoluciones, de levantamientos populares".
El gobierno venezolano incluso ha propuesto usar la Asamblea General de Naciones Unidas como foro para articular una estrategia económica y no dejar el manejo de la coyuntura a las decisiones de las 20 economías más desarrolladas.
Tras el encuentro del G-20 a mediados de noviembre, Chávez dijo que "la reunión fue decepcionante" y agregó que no esperaba que de allí "saliera algo positivo para el mundo, porque Estados Unidos es el gran culpable de la crisis".
Caracas como ejemplo
Sin embargo, la preocupación del gobierno venezolano parece estar en cómo le va a sus socios en este temporal, ya que considera que su economía está en buena forma y que puede resistir los embates financieros mundiales
Según Caracas, los casi diez años de "políticas socialistas" inocularon al país de los males del capitalismo y, basado en esa convicción, quiere "compartir" su experiencia con sus socios del
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