Nicolás Sierra
El fútbol argentino tiene una división, antes y después de Diego Armando Maradona. Y es que hablar de la pelota sin mencionarlo,es como hablar de Paris sin referirse a la torre Eiffel. Y hoy, después de cumplir el 30 de octubre sus 48 años, Diego se ha convertido en el técnico de la selección nacional de su país, un sueño que estaba en el pensamiento de muchos de los amantes del futbol; poniendo así al mejor exponente del deporte (o uno de los mejores, para no generar polémica) en el puesto de entrenador de su región, de su
patria, de su misma alma Pero, ¿Maradona de entrenador?, esta pregunta se la pueden formular muchos aficionados, ¿Qué le puede brindar “el diez”, que solo ha dirigido dos
equipos (Deportivo Mandiyu en 1994, y Racing Club en 1995) con malos dividendos? Pues mi respuesta es que Maradona puede enseñarles ejemplo. Y no el ejemplo que muchos piensan de sus adicciones, esas que dañaron su carrera personal y lo han opacado hasta el borde de la muerte en muchas ocasiones. No. El ejemplo que les regalara Maradona es el del futbol, el de cómo jugarlo con pasión, deleitarle, pegarse a la pelota, mirarla, admirarla, tratarla con amor. Tal vez la energía y su talento se verán reflejados en un
equipo argentino que hoy más que nunca exige respeto y amor por su camiseta, tal como lo ha hecho Diego a través de carrera. La leyenda de Maradona sigue vive y ahora con un condimento, el de entrenador, el de líder, el de caudillo. Tal vez Diego no sabe de
entrenamiento físico o de frialdad y análisis para realizar un cambio, pero por el contrario sabe de fútbol, de cómo jugarlo, de disfrutarlo. Y por fin nos daremos
cuenta si el sueño se hará realidad. (¿o fracasara?)
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