Barack Obama hizo historia el martes 4 noviembre al convertirse en el primer presidente negro de los Estados Unidos, con una sólida victoria sobre John McCain tras ganar en estados como Ohio, Iowa, Florida y Virginia, que se sabía definirían estos comicios. Esos estados habían votado por George W. Bush en el 2004 y eran considerados
vitales para las esperanzas de Obama. Su victoria en Virginia es especialmente notable si se tiene en cuenta que no votaba por un candidato demócrata desde 1964. El candidato demócrata asestó también otros dos golpes duros a John McCain al triunfar en Nueva Hampshire y Pensilvania, estados tradicionalmente demócratas que su rival intentó incorporar a las filas republicanas. Pensilvania era considerado un botín particularmente codiciado, con sus 21 votos electorales. Hillary Rodhman Clinton había logrado una victoria holgada ante Obama en ese estado en las
internas demócratas y McCain pensó que eso le abría una posibilidad. Poco después de ser elegido en forma histórica y mayoritaria, Obama dio su discurso de victoria: “Esta es la respuesta para aquellos que creyeron que no lo podíamos lograr, esta noche ha llegado el cambio a los Estados Unidos, ustedes han hecho de que esto se a posible, nunca olvidaré a quien pertence esta victoria, les pertenece a todos ustedes. Esta campaña no fe forjó en los
corredores de Washington, fue forjada por familias humildes que donaron su ahorros, se fraguó con los jóvenes... Siempre seré honesto sobre las amenazas y desafios que nos afectan, paso a paso, ladrillo a ladrillo lo que comenzó hace dos meses no termina aquí, esta es la oportunidad de que las cosas no vuelvan al pasado, hagamoslo como una
nación, un pueblo unido no caigamos en la tentación del partidismo. McCain reconoció su derrota y como todo un