El árbol navideño vuelve a florecer y sus frutos coloridos nos brindan el alimento espiritual que tanto necesitamos. Los hogares se llenan de luz y en sus corazones albergan la esperanza de que el año que viene será mejor.
La familia sonrie y los abrazos se confunden al igual que los regalos, volvemos a ser niños y jugamos con nuestros hijos, queremos disfrutar plenamente porque sabemos que lo bueno no dura, ni puede ser para siempre. Corre la voz, cuentáselo a todo el mundo, haz que tu corazón sea un grito que palpita de alegría aún en los labios más amargos, llegó la navidad, llegó la navidad, que la tristeza y la rabia se ahogen, en los rios limpios que fluyen de las almas buenas. Hermano, amigo compañero de lucha, sonrie, canta, olvidate de las armas, dejalas que se congelen junto con la ignominia y el rencor.
Es navidad, es el momento preciso para decirte lo mucho que te quiero y lo mucho que te extraño durante todo el año.
Llego la navidad díselo a todo el mundo, cuentales que es el momento ideal para compartir, un estrechón de manos, un buen deseo, una mirada honesta que invita a convivir.
Corre la voz, llegó la navidad y tu grito es un eco que resuena en los pequeños pesebres y en las grandes ciudades.
Envuelve tu corazón como un regalo y brindaselo a aquellos que siempre te han amado.
Es navidad corre la voz, que el mundo necesita enterarse