Rick Perry: republicano, texano y quiere ser presidente de EE.UU.
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Con un estilo agresivo y un férreo mensaje conservador, Perry intenta replicar la popularidad en su estado en el ámbito nacional, y aprovechar la corriente derechista del movimiento Tea Party que actualmente baña al país. Pero el gobernador republicano tiene un pasado demócrata que podría generar dudas entre los más fundamentalistas de la derecha, algunos de sus proyectos han sido desastrosos y, no siendo muy amigo de los debates ni de las entrevistas a profundidad, no ha estado expuesto al escrutinio de la nación. No obstante, el instinto y éxito político de Rick Perry a nivel estatal es innegable. Agresivo y conservador Como vicegobernador en 2000, reemplazó en la gobernación de Texas a George W. Bush, cuando éste resultó electo a la Casa Blanca. Desde entonces, ha ganado tres elecciones estatales más, para convertirse en el gobernador en ejercicio de mayor permanencia en EE.UU., basado en una gran habilidad y disciplina durante la campaña y una postura muy directa, "tanto agresiva como conservadora", según analistas. Es un duro crítico del tamaño del gobierno federal y de la intromisión de Washington en los asuntos del ciudadano, no quiere esperar una reforma migratoria sino sellar totalmente la frontera con México, rechaza el aborto pero aboga por la pena de muerte, no cree en el cambio climático ni en la teoría de la evolución y hace alarde público de su profundo cristianismo. Ha logrado sincronizar esta ideología con la base del Partido Republicano a pesar de que, hasta 1980, Rick Perry militaba en el Partido Demócrata. "¡Nadie es perfecto!", exclamó a BBC Mundo Adryana Boyne, directora nacional de Voces Action, una organización que promueve valores conservadores entre la comunidad latina, y vocera oficial hispana del Partido Republicano en Texas. "Cuando estuvo en el Partido Demócrata siempre actuó como un ... |
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