La noche del 16 de junio de 2010 una tremenda explosión sacudió el interior de la mina San Fernando ubicada en el municipio de Amaga, Antioquia, 73 mineros perdieron la vida, según la comisión encargada de investigar los trágicos hechos, en la explotación no se cumplían las regulaciones de seguridad de manera optima. Todos hablan de que esta era una tragedia anunciada, en especial alguien que conoce los riesgos y peligros que se enfrentan en las minas de Carbón de Amaga, sobre todo cuando los ha sufrido en carne propia. Raúl Amaya es el único sobreviviente de la explosión de una mina en la vereda la Clarita, en 1977, el mayor percance minero registrado en Colombia.
Cada 14 de julio Raúl Amaya va hasta el cementerio del pueblo a visitar a sus compañeros muertos en la tragedia de la que fue el único sobreviviente, de igual forma aprovecha para orar por los mineros que recientemente perdieron la vida en la tragedia de San Fernando
Según Amaya el minero es subvalorado en Colombia y la difícil situación económica, los obliga a arriesgar sus vidas diariamente en minas artesanales que no cumplen con las más mínimas normas de seguridad
Aunque el peligro es inminente y los riesgos de la explotación del carbón y otros minerales en minas artesanales en Colombia, aumentan cada vez más, los mineros arriesgan sus vidas diariamente, porque es la única forma que tienen de subsistir, profesión peligro, es la que tienen estos hombres que se sumergen dentro de la tierra para poder dar de comer a sus familias.
En los últimos cinco años han muerto 71 mineros, 80 han resultado heridos y cuatro desaparecieron como consecuencia de las 18 explosiones ocurridas en minas en Colombia, según datos del Sistema Nacional de Emergencias. Lo
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