En los últimos dos meses, mientras que los disturbios se propagaban por Medio Oriente y el Norte de África, desde Túnez a Bahréin, las agencias de relaciones públicas que representan a líderes árabes contactaron discretamente a muchos periodistas occidentales en un desesperado intento por detener el flujo de noticias negativas sobre esos países.
Y el Reino Unido se ha convertido en un centro mundial de este tipo de relaciones públicas internacionales.
La industria está menos regulada que en Estados Unidos. El gobierno británico ya dijo que quiere implementar una mayor reglamentación de las relaciones públicas y el lobby (cabildeo).
Pero los activistas de las organizaciones que luchan por la transparencia afirman que las autoridades no se está tomando la cuestión lo suficientemente en serio.
Lavado de cara
El Soho, en el centro de Londres, alberga a numerosos medios de comunicación, agencias de publicidad y empresas de relaciones públicas. Estas últimas facturan alrededor de US$11.000 millones al año.
Pero no sólo las empresas se dirigen al Soho para pulir su imagen: también lo hacen países enteros.
Londres se está convirtiendo en un centro mundial para los gobiernos y los líderes mundiales -algunos de ellos con historiales de derechos humanos muy discutibles- que quieren hacerle una suerte de cirugía estética a su imagen en Occidente.
"Me imagino que todos estos (países) están representados de una manera u otra por una agencia de relaciones públicas de Reino Unido", me dijo Nick Allan en uno de los clubes más exclusivos del Soho, luego de que le mostrara una lista de Estados árabes que incluía a Egipto, Túnez, Jordania, Arabia Saudita y Bahréin.
Allan trabajó durante 20 años para el Foreign Office (la Cancillería británica). Ahora es un consultor independiente de relaciones públicas. A pesar de que actualmente no representa a ningún gobierno extranjero, en el pasado ha tenido que lidiar con lo que él llama "regímenes difíciles".
"La clave es cambiar la narrativa de ese régimen. No se puede cambiar el hecho de que un gobierno es una dictadura; a un dictador sólo se le puede aplicar mucho lápiz labial. Por
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