Flor Gonzalez
Comienza el 2011 y con él se renuevan los deseos de ser mejores seres humanos, de vivir y en armonía y tolerancia en un mundo cada vez mas convulsionado. Un nuevo aliento nos llena de fuerza para convertir esos deseos en realidad, porque la paz del mundo no es algo ajeno a nosotros, ni tampoco la violencia, son temas en los que estamos involucrados como sociedad y como individuos, nuestro comportamiento diario debe siempre procurar la tolerancia y el respeto por los demás, esos pequeños, aparentemente, actos de paz son los que suman y construyen un mundo donde la certeza es la convivencia y el entendimiento, no la incertidumbre que genera la guerra y la violencia. Un apretón de manos, una voz de aliento, una frase que denote respeto por nuestros semejantes, un simple saludo, que a veces con nuestra arrogancia hacemos tan complicado, un acto de perdón, una caricia motivada por la ternura, todo suma y se va convirtiendo en una inspiración para los demás. Cambiemos las cosas que está a nuestro alcance cambiar y tengamos la suficiente sabiduría para entender las que no podemos cambiar.
Que este año no solo se quede en promesas y en dietas inocuas que suelen terminar en febrero o marzo, que nuestras ganas de cambiar para bien se conviertan en un compromiso sincero con nosotros mismos, la vida tiene sentido y cada uno de nosotros tiene un norte hacia adonde avanzar, no vivamos a la espera de la muerte, ni amargándonos porque no somos eternos, la vida se vive solo una vez y como tal hay que disfrutarla y valorarla, no solo la nuestra sino también la de los demás, la felicidad no es inalcanzable, porque no precisa de un espacio o un tiempo, es un estado del espíritu, eso que nos
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