Juan Carlos Berrio
Este viaje no parte de Palos de Moguer, tampoco dispensa de un globo para darle la vuelta al día en ochenta mundos. Este viaje zarpa de allá, de lo más profundo, donde se cuece el sentido de patria, de nacionalidad, de cultura. Para tal hazaña no necesitaremos ni astrolabios ni catalejos, más bien de unos buenos y fuertes vientos, que no son otra cosa que la voluntad y el empeño que en tal aventura se imponga., Viajemos hacia nuestro subfondo , encontrémonos en ese laberinto de sangre que es nuestro origen, descubramos al español que conquisto a punta de espada y cruz o aquellos africanos arrancados de sus tierras, también a los indios masacrados, todos ellos están en nosotros y sus voces se han vuelto un grito indomable que exige respuestas.
¨América para los americanos¨, decía el presidente, James Monroe y es que de verdad América, amalgama de los distinto ha sido una bendición para todos, pero que hay de nosotros? Somos realmente americanos, y cuando hablo de América no me refiero ni a la del Norte , del Centro o del Sur, hablo de una sola, la que tú has sido capaz de descubrir en tu interior, esa que te enseño desde niño a amar y a valorar a tu familia, la que te cobijo en su selvas, te baño en su ríos y te llevo de la mano por la tierra arada por la yunta y el esfuerzo humano, América se lleva por dentro y por fuera como una expresión de lo que somos
América es una sola nuestro espíritu en cambio es variado y diverso, nos iguala la diferencia y esa es nuestra mayor riqueza. Un sol de fuego despierta la América inamansable, las trompetas de Ángeles negros, como Louis
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