En la ciudad de Medellín, Colombia cada vez la violencia aumenta, provocando el desplazamiento interurbano, la gente tiene que salir de los barrios por amenazas y por el temor de morir en el intercambio de disparos, las fronteras del miedo se imponen en las comunas más humildes de la ciudad, una ciudad de contrastes y duras realidades, sobre todo para aquellos que viven en la periferia, esa ciudad en obra negra que emergió en medio de las peores condiciones de pobreza y marginalidad, En Medellín según fuentes oficiales, se habla de unas 120 bandas delictivas que operan en diferentes comunas, estos siniestros grupos buscan el control de la venta de estupefacientes, extorsionan a los diferentes negocios de la zona y le cobran una especie de multa a los conductores de buses que muchas veces tienen que darles hasta veinte mil pesos diarios.
La situación parece agravarse, la semana pasada, mas de 300 miembros de la policía incursionaron en la comuna trece, luego de que el enfrentamiento entre dos bandas provocara el caos en el sector, las autoridades procedieron a ubicar a los delincuentes, pero la sorpresa fue que muchas familias salían con piedras y palos tratando de evitar el arresto de estos individuos que han manchado de sangre las calles de los barrios, madres tratando de defender a sus hijos y que se olvidan de los actos criminales que ellos cometen, lo más preocupante es que la mayoría de los integrantes de estas bandas son menores de edad y la ley colombiana no permite judicializarlos, recientemente el ministro del interior Germán Vargas Lleras planteo un debate para reformar el código penal en lo que concierne a los menores, con el ánimo de poder penalizarlos.
La justicia en Colombia existe el problema es del sistema acusatorio penal, que le
...