No puedo empezar este editorial sin mencionar la terrible masacre de la que fueron víctimas humildes inmigrantes que buscaban llegar a nuestro país para alcanzar el sueño del bienestar y progreso, repudio este salvaje acto ejecutado por delincuentes al servicio del narcotráfico para quienes la vida no vale nada. Los inmigrantes, hombres, niños y mujeres fueron asesinados bestialmente por negarse a convertirse en delincuentes, los bandidos de los ZETAS, como se les conoce reclutan inmigrantes a la fuerza para volverlos criminales. Ya no solo es la policía fronteriza, ni los Minutemans, ahora el principal enemigo de los inmigrantes hispanos son los grupos criminales que actúan en México, paso obligado de todo el que intenta llegar a los Estados Unidos. De este trágico suceso solo queda un sobreviviente, quien a pesar de que el propio presidente Calderón dio órdenes para proteger su identidad, ahora su fotografía circula por todos los diarios del mundo y su familia ha sido amenazada de muerte, es más uno de los funcionarios encargados de la investigación de este violento crimen desapareció hace varios días.
La violencia ha puesto en una verdadera encrucijada al pueblo mexicano, quien no merece tanto derramamiento de sangre, las autoridades y el gobierno hacen lo que pueden, pero el poder del narcotráfico es tan fuerte que se ha infiltrado en los organismos policiales, la mayoría de los integrantes de los Zetas son ex policías que ahora se venden al mejor postor. Mi mensaje de solidaridad y apoyo para todas las familias que perdieron a sus seres queridos en esta nefasta masacre, tengan la seguridad de que la justicia llegara y los criminales que hicieron esta carnicería serán juzgados.
Yo soy inmigrante y aunque sea ciudadana de este hermoso país no me olvido de los otros, inmigrantes
...