Flor Gonzalez
así se mantienen erguidas protegiendo a sus hijos, a su familia, a su hogar…
Mi homenaje para las humildes madres de las naciones más pobres del mundo, que a pesar de la hambruna y la sequía, siempre guardan el más diminuto mendrugo de pan para alimentar a sus hijos.
Mi homenaje, mi cálido abrazo, mi gran admiración, mi respeto para todas las madres del mundo, sin distinción, que se sienten orgullosas de ser lo que son, seres dadores de vida…
Mientras escribo, recuerdo a mi madre, su voz sabia, sus concejos, y, aunque ya no habite en este mundo, mucho de élla siempre estará conmigo. También observo a mis hijas que son madres como yo, y de pronto unas lagrimas de orgullo se derraman de mis ojos, aunque no lo crean éllas me han enseñado mucho y me han dado grandes satisfacciones, porque son madres incondicionales, incansables, luchadoras, llenas de amor y devoción por sus hijos, al igual que todas las mujeres del mundo que se siente orgullosas de ser madres…
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