Juan Carlos Berrio
mortal sustancia, canta una canción inverosímil en la que dice que lo que lleva en su barriga no es una muñeca ni una diarrea acumulada. La loba hace rato que perdió la razóny sin embargo aún así ha dado a luz a tres criaturas que ni siquiera la conocen…
Como la historia de estas tres jóvenes, son centenares las mujeres que han perdido a sus hijos y que deambulan por las calles de Medellín buscando sobrevivir, madres que parieron pero que nunca criaron, madres invisibles que vagan fantasmalmente por las calles de la ciudad indolente, sin ningún futuro ni posible bienestar, madres sin madres, madres sin hijos, madres para las que todo está negado…
Liliana llora aferrada a su botella de pegante, sus lágrimas corren a raudales mojando los insípidos callejones de Barrio Triste, ella dice que lo único que quiere es que su hija la reconozca como madre a pesar de su drogadicción.
De seguro ninguna de estas jóvenes tendrá un final feliz, la realidad es muy dura como para estar soñando…
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