El pontífice se reunió durante dos días con los 24 obispos de la Conferencia Episcopal de Irlanda para tratar el escándalo de pederastia que ha sacudido a la Iglesia Católica de ese país y que se ha saldado con la renuncia de cuatro prelados.
El corresponsal de la BBC en Roma Duncan Kennedy informa que El Vaticano emitió un comunicado papal que reconoce la gravedad del escándalo desatado en Irlanda y dice que "la dolorosa situación actual no se resolverá rápidamente".
No obstante, añade Kennedy, el texto insta a los obispos a "afrontar los problemas del pasado con determinación y decisión, y enfrentarse a la presente crisis con honestidad y coraje".
En respuesta, agrega el periodista, los obispos irlandeses emitieron su propio documento, en el que expresan su disposición a colaborar con "las autoridades legales" y con el "Consejo Nacional de Protección de la Infancia" para garantizar "que los parámetros, políticas y procedimientos eclesiásticos representen la mejor práctica".
El año pasado, un informe encargado por el gobierno irlandés reveló que la jerarquía eclesiástica e instituciones católicas ocultaron durante décadas y de forma sistemática miles de casos de abuso sexual, físico y psicológico a menores.
El pasado 11 de diciembre, Benedicto XVI se reunió por primera vez con la cúpula de la iglesia en Irlanda para examinar el tema.
Carta
Durante la reunión con los prelados, el Papa se refirió a una carta que dirigirá próximamente a los fieles católicos irlandeses, en la que les indicará "claramente" las iniciativas adoptadas para responder al escándalo.
Grupos de apoyo a las víctimas han venido reclamando que el propio pontífice pida perdón a los irlandeses, algo que ya han hecho los obispos por haber encubierto los delitos.