paramilitares que manejan el país, es decir tras de estas bandas de asesinos se esconden los largos tentáculos del narcotráfico y el control de rutas para exportarla ilegalmente a otros países, el problema no es tan micro como se cree, ni se puede escudar diciendo que los malos se están matando entre ellos, porque la lista de inocentes que han perdido la vida en esta ciudad por estar en medio del conflicto es interminable, eso lo saben muy bien la familia Martínez, a principios de este 2010 tres balas de fusil se metieron a su humilde ranchito de techo de lata y piso de tierra una de ellas hirió mortalmente a la madre de este hogar integrado por dos menores de edad que ahora se han quedado huérfanos gracias a la barbarie que vive nuestra ciudad, balas perdidas, no balas disparadas por personas irresponsables a quienes no les importa abrir fuego en medio de la multitud. El ranchito de los Martínez está ubicado en medio del enfrentamiento entre dos bandas de delincuentes, lo único que pudo hacer María antes de morirse, fue darles doce mil pesitos que apretaba entre sus puños, hay les dejo pa que coman mijitos, fue lo último que dijo esta humilde madre que pago con su vida la irresponsabilidad y la crueldad de un conflicto armado que parece no tener solución y menos con propuestas incendiarias como las de Uribe.