Gloria, la mamá, también de ojos claros y muy joven, nos recibe tímidamente; ella aún no cree lo que le esta pasando, le parece mentira que en el mundo haya personas tan buenas que le hayan ayudado a mejorar el porvenir de sus hijos, antes hundidos en la miseria, las dificultades y los peligros del sector donde vivían.
Gloria Herrera Flórez, tiene 5 hijos Gloria Geraldine, de diez años; Luisa Johanna, de 8; Tania Andrea, de 6, Alfredo de 5 y Carmen Lucía, de 2 años, unos pequeños de ojos claros que hace menos de dos meses habitaban un humilde rancho de costales, plásticos y palos en el barrio Blanquizal, y ahora reside en una casa de materiales con algunos acabados de lujo que nos enseñaron y hasta con juego de sala, comedor, televisor, y computador en el corregimiento San Antonio de Prado.
Alfredo y Carmen los dos pequeños de la casa nacieron en medio de la penuria en un rancho en blanquizal donde gloria nos cuenta que no tenían agua, ni servicios y cada que llovía era para recoger aguas lluvias.
Gloria Emilse nunca se imagino que en medio de tantas personas que le regalan a familias pobres iba encontrar la solidaridad y su vida fuera a cambiar tanto.
Gracias a la solidaridad de Alexandra Hidalgo, diseñadora gráfica, y a Gustavo Calle un profesional, hace poco más de un año, conocieron a esta familia y se enamoraron de la dulzura de este grupo de niños y se convirtieron en sus padrinos hasta llegar a celebrarles las fiestas de cumpleaños, y traerles alegría en Navidad.
Alexandra y su amigo Gustavo viendo la situación, le sugirieron a Gloria llevar a los niños a un estudio
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