cruzaba la puerta y en pocos minutos recogería a su elegido, Adam y Caleb lo sabían ya no tendrían una segunda oportunidad, ambos se buscaron en la distancia y se confundieron en un solo abrazo, luego tembloroso y con una diáfana mirada, Adam alzo su mano derecha y lentamente bendijo por siempre a su hijo del alma, para luego expirar en el regazo de Caleb.
La vida y la muerte se dieron cita ese día y extendieron sus límites para darles el chance a dos hombres de encontrar el perdón y la reconciliación…
No busques el final de la novela para darle sentido a lo que lees, no esperes a que alguien fallezca para decirle que realmente lo amabas, no esperes un nuevo año, si lo único que valoras es el pasado, practica el perdón y recuerda sin dolor a todos aquellos que alguna vez te hicieron daño.
Solo en el perdón a los demás hallaras la cura de tu propio dolor…