El presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, volvió a poner en duda el holocausto al calificarlo como una “mentira”, en un discurso que recogió fuertes críticas de países occidentales.
Miles de simpatizantes de la oposición, en tanto, desafiaron al gobierno al aprovechar la tradicional marcha anual anti israelí "Día de Qods (Jerusalén)" para manifestarse en contra del presidente Ahmadinejad.
En el acto, oficialmente en apoyo a los palestinos, se registraron incidentes entre manifestantes pro gubernamentales y opositores que, aunque habían sido advertidos de mantenerse al margen, realizaron la primera gran marcha en dos meses.
Como resultado algunas personas terminaron en prisión y otras resultaron heridas.
Las protestas se dieron en diversas partes de Teherán, donde cientos de opositores se enfrentaron con la policía antidisturbios, que utilizó gases lacrimógenos.
A la oposición se le había prohibido organizar sus propios actos públicos tras la polémica reelección de Ahmadinejad en junio, que algunos aseguran fue manipulada.
La agencia estatal de noticias, Irna, dijo que el líder de la oposición, Mir Hossein Mousavi, se vio obligado a abandonar su automóvil al verse rodeado por manifestantes pro gubernamentales. El ex presidente, Mohammed Khatami, también fue atacado.