En medio de la guerra, una reunión clave
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Afganistán y Pakistán se han convertido en el mayor desafío para la política exterior de Obama y se espera que la reunión trilateral le dé un impulso a la campaña estadounidense en la región. El éxito de Afganistán depende de la estabilidad de Pakistán y vice versa, y es por eso que el presidente de EE.UU. decidió invitar ambos presidentes a Washington. Esta semana, el conflicto que involucra a los tres países ha estado en primer plano en los medios de comunicación de todo el mundo. Barack Obama planea sostener dos sesiones de 30 minutos con el presidente de Pakistán, Asi Ali Zardari, después de las cuales el mandatario afgano, Hamid Karzai, se unirá a una tercera conversación, también de media hora. Las reuniones ocurren en el marco de un desplazamiento de civiles paquistaníes tras ataques del gobierno a posiciones del Talibán en el valle de Swat -el posible desmoronamiento de un acuerdo de paz con ese grupo en la zona-, y la denuncia de la Cruz Roja de la muerte de decenas civiles en Afganistán por un supuesto ataque aéreo de Estados Unidos. Estrategia La nueva estrategia del presidente Obama incluye reformas políticas, desarrollo de las instituciones, asistencia y - muy importante para Washington - firme acción militar. Obama estará presionando a sus huéspedes a trabajar conjuntamente para mejorar la seguridad a lo largo de la frontera entre esos dos países que es utilizada por militantes del Talibán. Zardari ha reaccionado a las acusaciones de la secretaria de Estado Hilary Clinton de que Pakistán "abdicó" a su responsabilidad al firmar un acuerdo de paz con militantes islamistas en Swat, con ataques de helicópteros artillados en esa zona. |
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