No paran los escandalos financieros, ahora el turno es para, AIG, una de las más grandes aseguradoras del planeta, luego de recibir el dinero del famoso paquete de ayudas del saliente gobierno de Bush, veinte ejecutivos de la compañía recibieron bonificaciones y prevendas por más de cien millones de dólares, lo que ha generado el estupor no solamante del gobierno de Obama, sino de la opinión pública en general.
Cómo es posible que en estos tiempos de crisis existan sujetos a quienes poco les importe el bienestar de los demás ? 15 de los inombrables ejecutivos a regañadientes devolveran el dinero, a el resto ni se inmutó y lo peor es que el gobierno no tiene facultades para obligarlos a hacerlo.
El gobierno debe controlar estas anormalidades creando leyes y normas que tomen las riendas de estas instituciones cuya ambición y locura por el dinero nos tienen al borde del caos, bien lo dijo el presidente de Brasil, Lula Da Silva al primer ministro inglés, Gordon Brown, “Esta crisis no la producimos los pobres, ni los países del segundo mundo, la produjeron los ricos de Wall Street y su avaricia incontrolada”. En Francia por ejemplo se ha aprobado una ley que prohibe que cualquier ejecutivo de una compañía privada que tenga contratos con el gobierno reciba bonificaciones millonarias e injustificadas, allí la gente no se ha quedado callada, París fue testigo de una marcha histórica de los sindicatos obreros que exigen al gobierno medidas urgentes para enfrentar la crisis económica mundial. Por otro lado y a nivel más local, se aprobó la construcción del estadio de pelota para los Marlins lo que creo beneficioso para nuestra comunidad, pues su contrucción generará empleo, también atraerá el turismo, el rubro económico más importante de nuestro estado. También
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